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Semblanza biográfica de Adolfo Lozano Pérez (a) “Mariano”


Nació el 18 de noviembre de 1948 en el ejido de Dolores, municipio de Gómez Palacio, Durango. Fue el tercer hijo de Jesús Martínez e Inés Pérez, a temprana edad fue adoptado por sus tíos Adolia Pérez y Jesús Lozano.

Empezó sus estudios de secundaria  en la escuela normal rural J. Guadalupe Aguilera Durango,  durante el 3o. año de secundaria se transfirió  a la Escuela Normal Rural de Tamatàn en Cd. Victoria Tamaulipas. Ahì, perteneció a un organismo llamado Club de Orientación Política e Ideológica   (C.O.P.I.)

De 1967 a 1968 fue secretario general de la Escuela Normal Rural de Tamatàn, Tam.

De 1968 a 1969 fue secretario de actas y acuerdos del comité ejecutivo nacional de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), de 1969 a 1970 fue el ultimo secretario general del comité ejecutivo nacional de la FECSM.

 En el segundo año fue representante de dicha escuela ante la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) donde fue nombrado secretario de actas y acuerdos. En el año de 1968, encabezó el movimiento estudiantil de la Escuela Normal Rural de Tamatàn, llevando a la escuela a huelga y obteniendo la solución parcial del pliego petitorio.

En febrero de 1969, Lozano defendió a los campesinos invasores del predio Ganadero Santa Teresa, en el municipio de Villa Hidalgo, Dgo. El 22 de mayo del mismo año, presidió la iniciación de los trabajos del XXIII Congreso de la Federación de Estudiantes Campesinos de México, celebrada en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Gro., habiendo resultado electo Secretario General el día de la clausura. En lo sucesivo, tuvo una amplia participación en diversas reuniones de las escuelas normales rurales y definió la línea política a seguir, la cual tendía a una creciente radicalización, a consecuencia del despliegue del aparato represivo del Estado.

En 1970, Lozano entró en contacto con miembros del Movimiento de Acción Revolucionaria que habían regresado a México después de su entrenamiento político-militar en Corea del Norte. Adolfo se incorporó a la guerrilla urbana y desde entonces vivió en la clandestinidad, aunque en 1971 abandonó el MAR por no estar de acuerdo con la táctica y estrategia del grupo. Al parecer, por una breve temporada (por lo menos hasta finales de 1972) estuvo en Jalisco, como militante de un grupo dirigido por David López Valenzuela.  En esos años se dedicó a realizar expropiaciones y se adiestró en el manejo de las armas y en la teoría y la práctica militares.

Se sabe poco de la participación de Adolfo en la unificación de los grupos guerrilleros urbanos, pero lo cierto es que tan pronto como se funda la Liga Comunista 23 de Septiembre, en marzo de 1973, se integra a los trabajos del grupo, sobre todo al frente de la Brigada Roja en el DF. Lozano alcanzó gran notoriedad por la capacidad militar adquirida en la lucha, por lo que era llamado en diferentes puntos del país para impartir seminarios de formación militar entre los brigadistas. En la primavera de 1974, cuando la Liga se fractura y el comité de redacción del periódico clandestino “Madera” asume la Dirección Nacional, “Mariano” ocupa un puesto central en el buró militar.

Lozano participó en un sinnúmero de expropiaciones y despistolizaciones y en algunos enfrentamientos con la policía, llegándose a convertir, según el propio David Jiménez Sarmiento, en el cuadro militar más preparado de la organización.  Aunque escapó varias veces de manos de la policía, no pudo evadir la traición. A mediados de junio, cayó el brigadista Manuel Anzaldo Meneses, quien entregó su cita con Teresa Hernández Antonio y Lozano, el 15 de junio en Ciudad Universitaria. La policía judicial y la DFS cercaron el lugar y, cuando Anzaldo señaló a sus compañeros, se desató una persecución feroz, en medio de una exposición canina que se organizaba en la explanada del campus. Los combatientes cayeron heridos por la espalda y fueron rematados a balazos en la cabeza y el tórax. Teresa recibió 12 impactos y Adolfo 9. Sus cuerpos quedaron tendidos en las “islas”, a la altura de la facultad de ingeniería.

Al momento de su muerte, Lozano no sólo era líder militar de un grupo ultrarradical. También era padre de niños de 4 y 2 años, a quienes el estado no ha concedido siquiera el derecho de sepultar a su padre. Hasta la fecha se desconoce el lugar donde fueron enviados los restos de “Mariano”.

 


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